Por un día quiero un mundo como el de Alicia, donde perseguís un conejo blanco con un reloj de bolsillo porque te parece curioso, te caes en un pozo y comenzás a soñar. Donde dejás de lado todas esas pequeñas responsabilidades de un adolescente y soñás como una nena, dónde querés cuentos que solo tienen dibujos (y no libros de 300 páginas que te expliquen que es una premisa, una conclusión, cuando es verdadera o falsa y un razonamiento, cuando es válido o no). Dónde encuentre una botella que diga BÉBEME y una galletita que diga CÓMEME y lo haga y me pase lo que le pasó a ella (aunque nuestros papás nos hayan dicho mil veces que no comamos ni bebamos cosas que nos dejan extraños). Dónde sólo tenga que llorar porque extraño a mi mamá y el conejo blanco me ayude a seguir adelante en ese mundo de travesuras (lloro porque desapruebo una materia de la facultad, y ahí están esas personas importantes que te ayudan a seguir adelante, ¿no suena igual?). Dónde haya una oruga de color azul, fumando un narguile, que me interrogue acerca de ¿QUIÉN SOY? ¿DE DÓNDE VENGO Y A DÓNDE VOY? Y responderle que no sé ni quién soy, ni de dónde vengo y a dónde voy (así como muchas veces me surgen esas preguntas y trato de respondérmelas, ¿quién soy? Trato de averiguarlo día a día, ¿de dónde vengo y a dónde voy? Vengo de ser una nena y es hora convertirme en una mujer, allá es donde voy). Dónde el sombrerero loco me invite a tomar el té y festejar mi no cumpleaños (“no cumpleaños” LÉASE: festejar con amigas, preferentemente los días sábados con bebidas como el té.. ¡claro!). Que el sombrerero le diga a Alicia una serie de acertijos y que por la falta de lógica ella no pueda resolverlos (¿será que pensamiento científico sirve de algo? Por suerte asistí a las clases). Dónde haya un gato a rayas que aparezca y desaparezca a cada rato y me diga que la reina de corazones a veces se encuentra por allí y a veces por allá (Normalmente me pasa eso cuando estoy en la facultad y no encuentro el aula, gente que jamás viste en tu vida y por ahí no la vuelvas a ver te dice, tu profesora suele estar ahí o a veces allá..). Dónde pueda abrir una puerta ubicada en un árbol y encontrar un jardín dónde se juega al cróquet y que la reina muy amablemente me invite a jugar, dónde las pelotas sean erizos, los palos sean flamencos y los arcos sean naipes colocados en cuatro patas para marcar el curso del juego. Dónde concurra a un juicio por la desaparición de una tarta, el jurado sean animales, los guardias sean cartas y la jueza la reina de corazones a la que todos le tienen miedo porque tiene el poder de sentenciar (Situación parecida a cuando voy a dar un parcial/final, los profesores se vuelven los más temidos porque ellos son los que deciden si aprobás o no, dónde hay gente en la puerta del aula vigilando que sólo mires tu hoja y no hagas más que eso.) Que la reina quiera sentenciar a quien ella quiera, que Alicia vuelva a comer esa galletita que la hace más grande de lo normal y pueda estar a la altura de la reina, demostrarle que no es solo una nena e irse con la cabeza en alto. (Sigo con lo mismo, ir a la facultad, demostrarle a los profesores que no solo sos una mujer en proceso que es capaz de hacer todo lo que le piden sino que puede mucho más, aprobar e irte con el respeto que merecés).
Prefiero la realidad, al final, vivo una vida como la que relatan los cuentos.

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