viernes, 2 de marzo de 2012

Por un día quiero un mundo como el de Alicia, donde perseguís un conejo blanco con un reloj de bolsillo porque te parece curioso, te caes en un pozo y comenzás a soñar. Donde dejás de lado todas esas pequeñas responsabilidades de un adolescente y soñás como una nena, dónde querés cuentos que solo tienen dibujos (y no libros de 300 páginas que te expliquen que es una premisa, una conclusión, cuando es verdadera o falsa y un razonamiento, cuando es válido o no). Dónde encuentre una botella que diga BÉBEME y una galletita que diga CÓMEME y lo haga y me pase lo que le pasó a ella (aunque nuestros papás nos hayan dicho mil veces que no comamos ni bebamos cosas que nos dejan extraños). Dónde sólo tenga que llorar porque extraño a mi mamá y el conejo blanco me ayude a seguir adelante en ese mundo de travesuras (lloro porque desapruebo una materia de la facultad, y ahí están esas personas importantes que te ayudan a seguir adelante, ¿no suena igual?). Dónde haya una oruga de color azul, fumando un narguile, que me interrogue acerca de ¿QUIÉN SOY? ¿DE DÓNDE VENGO Y A DÓNDE VOY? Y responderle que no sé ni quién soy, ni de dónde vengo y a dónde voy (así como muchas veces me surgen esas preguntas y trato de respondérmelas, ¿quién soy? Trato de averiguarlo día a día, ¿de dónde vengo y a dónde voy? Vengo de ser una nena y es hora convertirme en una mujer, allá es donde voy). Dónde el sombrerero loco me invite a tomar el té y festejar mi no cumpleaños (“no cumpleaños” LÉASE: festejar con amigas, preferentemente los días sábados con bebidas como el té.. ¡claro!). Que el sombrerero le diga a Alicia una serie de acertijos y que por la falta de lógica ella no pueda resolverlos (¿será que pensamiento científico sirve de algo? Por suerte asistí a las clases). Dónde haya un gato a rayas que aparezca y desaparezca a cada rato y me diga que la reina de corazones a veces se encuentra por allí y a veces por allá (Normalmente me pasa eso cuando estoy en la facultad y no encuentro el aula, gente que jamás viste en tu vida y por ahí no la vuelvas a ver te dice, tu profesora suele estar ahí o a veces allá..). Dónde pueda abrir una puerta ubicada en un árbol y encontrar un jardín dónde se juega al cróquet y que la reina muy amablemente me invite a jugar, dónde las pelotas sean erizos, los palos sean flamencos y los arcos sean naipes colocados en cuatro patas para marcar el curso del juego. Dónde concurra a un juicio por la desaparición de una tarta, el jurado sean animales, los guardias sean cartas y la jueza la reina de corazones a la que todos le tienen miedo porque tiene el poder de sentenciar (Situación parecida a cuando voy a dar un parcial/final, los profesores se vuelven los más temidos porque ellos son los que deciden si aprobás o no, dónde hay gente en la puerta del aula vigilando que sólo mires tu hoja y no hagas más que eso.) Que la reina quiera sentenciar a quien ella quiera, que Alicia vuelva a comer esa galletita que la hace más grande de lo normal y pueda estar a la altura de la reina, demostrarle que no es solo una nena e irse con la cabeza en alto. (Sigo con lo mismo, ir a la facultad, demostrarle a los profesores que no solo sos una mujer en proceso que es capaz de hacer todo lo que le piden sino que puede mucho más, aprobar e irte con el respeto que merecés).

Prefiero la realidad, al final, vivo una vida como la que relatan los cuentos.


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